Mujeres que sostienen el país sin garantías
Comunidades indígenas en Honduras son sostenidas por mujeres que trabajan sin derechos ni garantías
Mercedes García tenía 15 años cuando comprendió que su sueño no encajaba en los patrones ancestrales establecidos por la comunidad lenca a la que pertenecía, ella quería estudiar. Había crecido entre el frío y la neblina de las laderas de Silimania, una localidad de la Esperanza en el departamento Intibucá, localizado al occidente de Honduras, donde las mujeres se dedican a la siembra, artesanía e incluso a quedarse en su casa sirviendo a los hombres de su familia.
Para García estudiar más allá de la primaria era un lujo imposible.
“Nosotros no tenemos esas posibilidades de educación (…) entonces buscamos formarnos desde la organización”, repite ahora con voz templada. Se refiere a la Asociación de Mujeres Intibucanas Renovadas que surgió en los años 80 cuando la voz de la mujer era callada y existían pocos espacios de participación.
De acuerdo con el informe “Perfil Sociodemográfico de Intibucá, Intibucá 2022″, publicado por el Observatorio Universitario de Economía y Emprendimiento de la UNAH, se ha registrado un progreso significativo en la alfabetización, especialmente entre las mujeres lencas. La tasa de analfabetismo, que hace una década superaba el 12% en las comunidades lencas, descendió al 3% en 2022 y a 1.72% en 2023.
Hoy la organización que representa García se convirtió en una escuela de economía comunitaria, liderazgo y resistencia. Más de seiscientas mujeres lencas organizadas para escribir un destino distinto.
La líder comunitaria es consciente de que aun falta mucho por trabajar, y que las mujeres aún enfrentan problemas básicos.
“Aquí el agua es limitada”, explica.
El indicador 6.3, que mide la satisfacción de la calidad del agua del Índice de Género de los ODS 2024, apunta a que las mujeres en Honduras registran una de las tasas más bajas a nivel mundial.
Cabe destacar que, Intibucá es conocido por ser el departamento con la mayor concentración de población lenca en Honduras. En 2022 la población llegaba a 419 mil personas, según los datos del Registro Nacional de las Personas (RNP).
Una mesa compartida con dolor y decisión
Alrededor de 400 kilómetros de distancia, en la montaña tolupana del departamento de Yoro, la líder indígena Marta Gracia Ramos recuerda con desdén como en su infancia las mujeres de su comunidad solo escuchaban y no opinaban sobre las decisiones que tomaban los hombres.
La indignación la llevó a tomar la palabra y quebrar esa regla, ahora es la primera mujer presidenta de una organización ancestral indígena.
“Ver las necesidades que teníamos como mujeres, la violación de los derechos humanos, el machismo y el patriarcado que se vive en nuestras comunidades indígenas, me llevó a emprender una lucha de liderazgo”, expresa.
Ramos apunta a que no existe una red hospitalaria en su comunidad y los hospitales que existen están mal equipados y no tienen personal ni medicamentos suficientes. A menudo, los habitantes deben caminar largas distancias para recibir una atención básica, y solo se les administra medicación genérica, como el acetaminofén, sin importar la dolencia.
Un estudio de la Fundación Panamericana de Desarrollo (FUPAD) y otros reportes indican que hasta el 70% de las familias tolupanas viven en condiciones de pobreza o pobreza extrema.
El ingreso promedio en algunas comunidades es de aproximadamente 20 lempiras (menos de 1 dólar estadounidense) al día, según el Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación (ERIC-SJ) y el Centro de Investigación y Promoción de los Derechos Humanos (CIPRODEH).
Pero lejos de la problemática de su comunidad, como líder indígena Ramos es objeto de amenazas a muerte y violencia digital en las redes sociales.
El eco de su lucha resuena en indicadores: el ODS 16.2 de EM2030 posiciona a Honduras entre los países con las tasas más altas de feminicidios. El Estado ofrece poco refugio, poca justicia.
En 2025 se registraron 59 feminicidios solo entre enero y febrero y el 95 % de los casos permanece sin sentencia.
Arriesgando su vida Ramos construyó algo: Una red de mujeres tolupanas que hoy se reúne, decide y vive. Esa conclama silenciosa es una revolución comunal.
“Ese era un sueño… y hoy es realidad”, expresa orgullosa.
La palabra que rompe el silencio
La Moskitia no tiene carteles que anuncien su abandono: se adivina en el viento que sopla sin electricidad, en los ríos que no conocen carretera, en el aire salino y fétido de miseria.
Mirna Wood nació ahí, en el silencio impuesto: donde las mujeres podían llorar, pero no alzar la voz.
“Tuve que demostrar que nosotras también podemos hablar”, manifiesra. Hoy, cuando las mujeres gritan injusticias, recorren a Mirna.
Wood, denunció asesinatos de misquitos por fuerzas armadas en 2012. Detuvo proyectos de despojo del “carbono azul”. Evitó desalojos de mujeres e infantes.
“Ha sido feroz, pero salimos adelante”, recuerda.
El abandono se reafirma en números: en los indicadores de servicios básicos del EM2030, la Moskitia aparece con bandera roja. Pero su silencio atraviesa cifras, se escribe en gritos: partos sin hospital, niños sin cena, mujeres que mueren en sollozos.
Mirna imagina un gobierno autónomo indígena: con escuelas, con hospitales, con futuro. “Si callamos, otorgamos.” Su voz es campanada.
El país que se sostiene sin garantías
Mientras Mercedes ayuda a que niñas accedan a educación, Marta incrementa la red de mujeres y Mirna carga la voz de pueblos enteros.
Ninguna tiene garantías. No hay salud, ni seguridad, ni tierra segura. Pero sostienen el país con cada paso, con cada voz, con cada semilla plantada.
“Cada mujer debe levantarse y decir: yo sí puedo hoy.” Lo dice Mirna. Y ese testimonio cruje como verdad incómoda: Honduras resiste porque ellas pueden, aunque nadie les garantice nada.
Esta historia fue desarrollada por Yarely Madrid como parte de la Beca 2025 Storytelling with Gender Data Fellowship, un programa de seis meses de duración de Equal Measures 2030 que apoya a jóvenes defensores para transformar los datos de género en historias convincentes que impulsen el cambio. Para obtener más información sobre esta beca, visite: https://equalmeasures2030.org/blogs/introducing-our-2025-storytelling-with-gender-data-fellows/