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Ninguno de los países del G7 tuvo un “progreso rápido” en igualdad de género en los últimos años. ¡Te contamos qué cambios de guion proponen las expertas! 

Si bien hay victorias arduamente conseguidas en la incidencia en pos de que la igualdad de género ocupe un lugar más alto en la agenda del G7, está claro que los países del G7 no están preparados para abordar verdaderamente las causas de la igualdad de género tanto dentro como fuera de sus territorios.   

Dependiendo de qué subgrupo del G7 se sigue, hay a la vez signos promisorios y preocupantes sobre cómo este poderoso grupo de países concibe las cuestiones en torno a la igualdad de género.  Del lado positivo, en la reciente reunión, las autoridades responsables del desarrollo del G7 reconocieron que la igualdad de género tiene un “rol central en el logro de los ODS”, que ha habido “retroceso(s) en los derechos de mujeres y niñas debido a la pandemia y otras crisis” y que “la igualdad de género exige la distribución justa de los recursos financieros”. Barreras importantes a la igualdad —como la desigual carga de las tareas de cuidado que soportan niñas y mujeres—, por lo menos, están siendo reconocidas durante las discusiones del G7 como nunca antes.   

Los ministerios de relaciones exteriores del G7 se concentraron principalmente en problemáticas de mujeres en países que no integran el G7, como Afganistán, Yemen e Irán. No obstante, se discute menos sobre las actuales brechas de género dentro de los propios países del G7; eso a pesar de que, en los últimos años, ninguno de los países del G7 tuvo un progreso rápido en igualdad de género, y tres de ellos (Reino Unido, Alemania y Japón) no hicieron ningún progreso.  Está claro que todos los países del G7 tienen mucho por hacer “en casa” en materia de igualdad de género. 

Los países del G7 carecen del marco necesario para la acción sistemática que se necesita para abordar la igualdad de género dentro y fuera de sus territorios, pero ¡por suerte, el Plan de Acción para el Cambio de EM2030 puede ser su guía!  Hablamos con nuestras amigas del Grupo Asesor de W7, que nos dieron su perspectiva sobre las recomendaciones más importantes que los países del G7 deberían adoptar para impulsar un cambio real para las mujeres y las niñas del mundo.   

Un plan de acción feminista para lograr la igualdad de género

Esto es lo que las expertas de W7 nos dijeron: 

Kristy Kade – CEO, White Ribbon Alliance 

3. Promover el liderazgo, la participación y la voz de niñas y mujeres.  

A muchas mujeres nunca se les pide que den su opinión sobre las decisiones que se toman sobre su cuerpo, su salud o su mente, muchísimo menos sobre las decisiones que atañen al mundo en general. Pero ellas son las expertas y las mejores fuentes de información con respecto a su vida, sus experiencias y sus circunstancias. Saben mejor que nadie qué se necesita para mejorarlas, y son sus voces las que deberían impulsar la agenda del cambio. Hay sesgos y creencias sobre los saberes y las capacidades de las mujeres que están muy arraigados. Tan profundos son que, cuando queremos hacer que las cosas mejoren para ellas, la mayoría trata de hacerlo —consciente o inconscientemente— con poca o nula participación de las mujeres que sufren el impacto de nuestras acciones. Este es el ingrediente que falta una y otra vez, el diagnóstico de rutina para políticas y programas destinadas a fracasar, soluciones creadas e implementadas con la ausencia de las voces de las mujeres. 

Esther Mwaura-Muiru – Directora de incidencia global, Stand for Her Land Campaign, una iniciativa global que tiene a Landesa como organización anfitriona 

3. Promover el liderazgo, la participación y la voz de niñas y mujeres.  

La participación de niñas y mujeres en la vida pública no solo es un derecho humano fundamental, sino que además es esencial para la salud social y económica de los países. Sin embargo, los mandatos de género sobre liderazgo, así como también la pobreza, la carga de las tareas de cuidado y la violencia contra mujeres que son figuras públicas suelen excluir a niñas y mujeres de los espacios de toma de decisiones. 

Un estudio en la India revela que la presencia de lideresas en los consejos locales fue una influencia para las aspiraciones de las niñas, las expectativas de las familias con respecto sus hijas y el tiempo de permanencia de las niñas en la escuela. La visibilidad de las mujeres en cargos públicos también modifica la percepción que las personas tienen del liderazgo, un paso en pos de terminar con los mandatos de género que postergan a niñas y mujeres. 

Yamina Ouldali – Directora senior de comunicaciones y políticas, Gender and Development Network (GADN) 

2. Invertir en servicios públicos e infraestructura social (incluido el cuidado).  

Como quedó demostrado una y otra vez por varias crisis entrecruzadas, mujeres y niñas soportan la carga de las tareas de cuidado no remuneradas y tienen que hacerse responsables allí donde estados y servicios públicos brillan por su ausencia. Si vamos a trabajar genuinamente en pos de un mundo con más igualdad de género, es fundamental resistir la austeridad y, en cambio, implementar regímenes tributarios nacionales e internacionales progresivos, para poder brindar servicios públicos con una visión de género transformadora. Esto debe incluir combatir contra los flujos financieros ilícitos, la evasión impositiva y los paraísos fiscales; incorporar impuestos a la riqueza para las personas extremadamente ricas e impuestos a los beneficios inesperados para corporaciones; y establecer un organismo tributario intergubernamental de la ONU e implementar una convención impositiva de la ONU en línea con la resolución 77/244 de la AGNU. 

Beth Woroniuk – Líder de políticas, Equality Fund  

5. Invertir en organizaciones y movimientos feministas, crearles espacios y prestarles atención. 

Muchos de los cambios más importantes de los últimos cien años han sido impulsados por movimientos feministas. Las organizaciones de mujeres han presionado por el cambio democrático, la paz y alternativas económicas organizadas y han puesto sobre el tapete en legislaturas, ayuntamientos y en la calle cuestiones clave como los derechos reproductivos. Sin embargo, siguen recibiendo centavos de la filantropía y de los organismos oficiales de asistencia al desarrollo.  Con demasiada frecuencia quedan excluidas de discusiones fundamentales. Pensemos, por ejemplo, en las organizaciones de mujeres afganas y las conversaciones internacionales sobre el futuro de Afganistán.    

Esto es algo que el G7 puede resolver. Involucrarse, invertir en movimientos feministas y escucharlos. Y traducir sus palabras en acciones. 

Dr. Roopa Dhatt – Directora ejecutiva y cofundadora de WGH 

2. Invertir en servicios públicos e infraestructura social (incluido el cuidado).  

Actualmente, las mujeres representan por lo menos el 70% de la fuerza laboral sanitaria y el 90% del personal de primera línea en todo el mundo, pero ocupan solo el 25% de las posiciones de liderazgo. Apoyar a las mujeres al tiempo que se invierte en la fuerza laboral sanitaria lleva a un dividendo triple: Primero, un dividendo en salud, ya que contribuye a desarrollar una fuerza laboral más eficaz y receptiva para satisfacer las crecientes demandas de atención sanitaria y los cambios demográficos. Segundo, un dividendo en igualdad de género: las mujeres tendrán más ingresos, educación y autonomía, lo que llevará a mejoramientos en educación, salud y otros aspectos del desarrollo. Tercero, un dividendo económico: se crearán nuevos puestos de trabajo, lo que impulsará el crecimiento económico.  

Sohini Bhattacharya, CEO, Breakthrough 

3. Promover el liderazgo, la participación y la voz de niñas y mujeres.  

Me gustaría referirme a la recomendación número 3: Promover el liderazgo, la participación y la voz de niñas y mujeres. El liderazgo de las mujeres en efecto hace cambios estructurales y aporta diversidad cultural en cada espacio que ocupan. El liderazgo feminista es crucial para lograr la igualdad de género, por no mencionar una actividad económica mejorada y rentable. No obstante, la verdad es que la niña vulnerable de una economía pobre no necesita realizar todo su potencial porque esto mejorará la economía de su país; necesita hacerlo porque es su derecho. Mientras veamos que cada vez más mujeres se empoderan, alzan su voz y materializan sus derechos, empezaremos a transformar los sistemas existentes de discriminación y poder. 

Foteini Papagioti – Senior Global Policy Advisor, ICRW   

3. Promover el liderazgo, la participación y la voz de niñas y mujeres.  

Stephanie Siddall , Directora de políticas e incidencia global, Women for Women International 

3. Promover el liderazgo, la participación y la voz de niñas y mujeres.  

4. Invertir en organizaciones y movimientos feministas, crearles espacios y prestarles atención.

Todas las naciones del G7 están lejísimos de cumplir los compromisos existentes que han asumido para lograr la igualdad de género, como parte de la Agenda 2030. Pero tenemos una solución lista para usar para acelerar la implementación: promover el liderazgo, la participación y la voz de niñas y mujeres e invertir en organizaciones y movimientos feministas, crearles espacios y prestarles atención. Deberían reconocerse como socias estratégicas para crear un mundo con más igualdad de género. 

Creemos que este es el único camino viable para que el G7 logre sus objetivos en un amplio rango de áreas. Pero esto solo puede hacerse a través de interacciones regulares y sostenidas con beneficios claros para las partes involucradas, como intercambio de aprendizajes y acceso a recursos, que incluyen el acceso a financiamiento a largo plazo, flexible y accesible. Este enfoque es fundamental para apoyar a las mujeres, las organizaciones y movimientos feministas para acelerar el cambio que ya están impulsando. 

Fumie Saito – Copresidenta de W7Japan / Directora de incidencia global, JOICFP 

1. Reformar y aplicar leyes contra la desigualdad. 

Los países del G7 deberían adoptar la primera recomendación:  Reformar y aplicar leyes contra la desigualdad. Una y otra vez las autoridades del G7 resaltan la promoción del “estado de derecho” en el orden internacional. El principio del “estado de derecho” también debería respetarse en relación con la igualdad de género. No cuesta tanto dinero reformar y aplicar las leyes. Solo hace falta una voluntad política fuerte.  

También voto por la recomendación número 6, ya que nutrir el liderazgo joven es uno de los objetivos de W7 de este año. Esperamos que la juventud no solo participe, sino que lidere los movimientos feministas nacional e internacionalmente. 

Pat Black – Asesora internacional, Soroptimist International 

3. Promover el liderazgo, la participación y la voz de niñas y mujeres.  

Muchos gobiernos, incluidos los de los países del G7 (y del G20) han asumido compromisos en años anteriores a través de tratados, resoluciones y acuerdos internacionales para desarrollar un marco legislativo de igualdad de género dentro de sus países. Esto se hizo con conocimiento de que apoyar a las mujeres para que tomen su lugar igualitario como líderes de su comunidad en alianza con los hombres mejora los estándares económicos, sociales y de gobernanza en esa comunidad y en ese país. Los datos recogidos a través de muchas fuentes están mostrando una ampliación de la brecha de género, especialmente para mujeres en comunidades marginadas. 

Muchos de esos compromisos están aún pendientes de implementación. 

Se necesita pasar a la acción ahora

Prof. Pam Rajput – Profesora emérita, Panjab University 

1. Reformar y aplicar leyes contra la desigualdad. 

Todas las seis recomendaciones del Plan de Acción de EM2030 para los gobiernos están interconectadas y son cruciales para un mundo con justicia e igualdad de género. Sin embargo, la primera recomendación — reformar y aplicar leyes contra la desigualdad— es fundamental para esa visión y para lograr la agenda transformadora, que se descarriló durante la pandemia de la COVID. Todos los países —los del G7 incluidos— acordaron conscientemente que el género es transversal a todos los ODS, además del objetivo específico sobre igualdad de género y empoderamiento de las mujeres (ODS 5). Hay suficiente evidencia en cada país para mostrar cómo la COVID tuvo un impacto desproporcionado sobre la vida de las mujeres y exacerbó la desigualdad. Esto ha tenido un efecto adverso en la vida socioeconómica de la mayoría de la población del mundo y ha llevado al descarrilamiento, como ya se ha mencionado, del crecimiento económico y del desarrollo. Esto ciertamente puso en riesgo la concreción de la agenda de transformación para el 2030. Por esta misma razón es probable que los países del G7 adopten la recomendación 1, que solo está volviendo a plantear su compromiso, y actuar ahora en pos de un desarrollo holístico y un planeta con justicia de género, pacífico y vivible. 

Reconocer y comprender el rol fundamental que la igualdad de género tiene para asegurar un futuro justo y sostenible se hace cada vez más evidente dentro del G7. Las autoridades están haciendo más para “reconocer la importancia de una acción climática que responda a las cuestiones de género, cerrar la brecha digital de género, fortalecer y formalizar la economía de las tareas de cuidado y derribar las barreras de género en la educación”. No obstante, siguen eludiendo ideas innovadoras y transformadoras como la promoción de soluciones sistémicas clave como reglas impositivas globales más justas, inversión en protección social y servicios públicos con recursos.   

En cambio, escuchamos los mismos llamados a soluciones como “fondos privados” para lidiar con las “brechas en el financiamiento” en modos que no han cambiado durante décadas a pesar de la ampliación de la desigualdad económica, la profundización de la austeridad y el estancamiento del progreso en igualdad de género durante esas mismas décadas.  

Hemos visto que las recomendaciones aquí detalladas aceleran el progreso en igualdad de género y los objetivos de desarrollo sostenible, ¡lo que necesitamos del G7 es su compromiso! 

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Con un enorme agradecimiento a las expertas de W7 que aportaron su tiempo y sus amplios conocimientos para este artículo conjunto.  Y a todo el equipo de W7 Japan por convocar a un proceso participativo y colaborativo para ejercer influencia en el G7 sobre cuestiones clave para la igualdad de género en un momento tan crucial, cuando quedan solo 7 años para alcanzar los ODS. 

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